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Tiempos oscuros. John Connolly

Narración explosiva, violenta e inquietante

Jerome Burnel es un hombre acabado, que cree que está condenado por cruzarse con quien no debió. Pero, antes de que su condena se ejecute, se pone en contacto con el detective Charlie Parker para que, o bien lo salve de su funesto destino, o bien haga justicia de lo que no dejó de ser un error fatal.

Las indagaciones que inicia Parker le llevarán a un lugar harto singular, El Tajo (the Cut); un territorio que alberga a unas gentes que se rigen por principios propios y muy alejados de los que imperan en las comunidades que los rodean. La confrontación de Parker con esas gentes no será precisamente amistosa.

La presencia de grupos humanos que se rigen por principios distintos a los comúnmente establecidos, y para los cuales la violencia y el sojuzgamiento son claves en su relación con el resto de la sociedad, no es un tema nuevo en las novelas de Charlie Parker; sus fieles seguidores ya conocimos algo semejante con el enclave de Prosperous, en El invierno del lobo, y los terribles efectos que tuvo para nuestro protagonista enfrentarse con sus habitantes y los secretos que ocultaban.

El Charlie Parker que nos encontramos ahora, en Tiempos oscuros, es un hombre marcado por las terribles heridas que ha sufrido a lo largo de sus investigaciones. Sin embargo, esas heridas también le han dado una fría determinación y una despiadada capacidad de acción, que le alejan del personaje atormentado y un tanto estupefacto de sus primeras entregas. 


un grupo humano que se rige por principios diferentes


Al principio de la novela nos lo encontramos como un frío sabueso que se dedica a cazar malvados que logran escapar a los controles sociales habituales, y con los que no tiene ninguna piedad. Y esta misma actitud mantendrá cuando se produzca el choque con la comunidad de El Tajo, con la que se enfrentará a cara de perro, respaldado por sus amigos Angel y Louis y por un honesto miembro de las fuerzas policiales locales. Como ya hemos comentado, la descarnada violencia que se desata en este enfrentamiento nos trae recuerdos de aquello por lo que pasó en su lucha con los habitantes de Prosperous. 

De igual modo, los hechos que se nos narran nos traen a la memoria situaciones reales en las que las fuerzas policiales norteamericanas tuvieron que vérselas con comunidades cerradas que negaban las leyes y costumbres establecidas y supuestamente aceptadas, valga el tremendo ejemplo de los davidianos de Waco.

Precisamente el otro gran hilo argumental de la novela es la descripción de los usos y costumbres de un grupo humano que se rige por principios bien distintos a los del resto de sus compatriotas y que adora a fuerzas que son denostadas por el resto de los habitantes del país. Sus formas de cubrir sus necesidades, sus rivalidades y el establecimiento de relaciones intragrupo y hacia el resto del mundo, ocupan buena parte de la narración, y nos hacen pensar en las singulares alternativas que los seres humanos -o al menos pretendidamente humanos-, podemos establecer para nuestra subsistencia

Y como a lo largo de toda la serie de novelas de este atormentado investigador, nos encontramos con una nueva descripción y reflexión, un tanto cosmogónica, sobre la maldad:

—Hay un tipo de maldad que ni siquiera se opone al bien, porque el bien es irrelevante para ella. Es una abyección que radica en el corazón de la existencia, que nació con la materia misma del universo. Está en la descomposición hacia la que tienden todas las cosas. Existe, y siempre existirá, pero al morir la dejamos atrás

Con todos estos ingredientes el autor nos ofrece una narración explosiva, violenta e inquietante, en la que en más de un momento nos tenemos que plantear hasta dónde puede llegar la degradación del ser humano, y cómo ciertos grupos periféricos a la sociedad tienen acongojados a todos aquellos que desgraciadamente se cruzan en su camino. Una perturbadora y espléndida novela.

Tusquets, 2018
Compra en Casa del Libro

José María Sánchez Pardo

Delincuentes de medio pelo. Gene Kerrigan

Buscarse la vida tras la prisión

Frankie Crowe es un delincuente de medio pelo, que tras salir de la prisión irlandesa de Mountjoy, pretende buscarse la vida. Pero los golpes que da no son muy rentables, y desesperado, prepara un gran golpe, que le de dinero y reputación entre los delincuentes dublineses.

Para ello organiza el secuestro de Justin Kennedy, un próspero abogado del mundo de los negocios, que es una fiel muestra del boom económico por el que está pasando la república de irlanda.

Tanto durante los preparativos, como durante la ejecución del golpe, diversos incidentes complicarán el desarrollo del mismo, y Crowe los resolverá con su estilo directo y contundente, a veces cegado por la ira, pero eso sí, siempre hacia adelante.

Kerrigan, como ya mostró en La furia, nos propone una novela de delincuentes, directa, brutal y apasionante, llena de matices dramáticos y personales, que producen una lectura absorbente.


los delincuentes en su versión más humana y familiar


La relación del delincuente con sus víctimas es un tema muy bien tratado a lo largo de la novela, pues se nos muestran las muy dispares emociones y pensamientos que se crean en una interacción social tan singular como es la del forajido y sus víctimas, bien sean en escenarios tan diversos, como son un robo o un secuestro.

Otro gran tema de la novela lo constituye las relaciones, grados y tensiones de los diversos delincuentes que aparecen en estas páginas. Ahí nos encontramos con las relaciones de dominación y sumisión que están establecidas, los papeles activos y pasivos que se pueden encarnar durante la celebración de un acto delictivo, y quizá como asunto más brillantemente desarrollado, en esta novela se nos habla de los delincuentes en su versión más humana y familiar, donde nos encontramos unas gentes que soportan cuitas muy similares a las que viven el resto de la población, eso sí, marcados por unos tempos y unas actitudes peculiares de su mundo.

Pero la novela también es la historia de su protagonista Frankie Crowe, un hombre lleno de anhelos que raramente se cumplen, y que no dudará de abandonarse a la más negra furia en pos del logro de sus objetivos, y que hará sufrir su rencor a aquellos que se interpongan en el camino que se ha marcado. Pero ese bandido tenaz y cruel nos aparecerá como amantísimo padre y colega de su gente, lo que en lugar de despistar, enriquece el retrato de un hombre con múltiples facetas, en el que conviven un hombre ordenado y a veces hasta cabal, con un auténtico depredador en la búsqueda y consecución de sus proyectos.

Y además se hablará del peso del azar en los hechos de los hombres, y veremos el peso que tiene y las diversas formas de afrontarlo, De igual manera se hará una breve, pero impactante reflexión sobre las tensiones intergeneracionales, y las tensiones y enfrentamientos a los que aboca, pese a la buena intención de la sociedad.

Y todo esto con el gran fondo de la Irlanda que está volcada de hoz y coz en el milagro del tigre celta, (la novela apareció en 2005), aunque ya se empieza a notar los desequilibrios de semejante estallido económico, y cómo fue de desigual el reparto de tan torrencial caudal de riqueza. Una apasionante novela criminal en la mejor línea de su gran autor.

Sajalín, 2017
Compra en Casa del Libro

José María Sánchez Pardo


La canción de las sombras. John Connolly

Reacciones de los seres humanos en situaciones límite

El detective Charlie Parker tiene que abandonar su casa de Scarborough tras las dramáticas situaciones acontecidas en la anterior entrega de sus aventuras, relatadas en El invierno del lobo, puesto que la casa queda seriamente dañada por los tiroteos. Pero la persona de Parker ha quedado también muy maltrecha, pues las heridas que le han sido infligidas, que le llevaron tres veces a las puertas de la muerte, le han dejado profundas secuelas tanto físicas, como anímicas. Las primeras por sufrir grandes dolores y padecer limitaciones tanto corporales como cognitivas, pero también de orden emocional, pues le ha quedado una profunda sensación de fragilidad e impotencia ante el infortunio.

Para llevar a buen término su recuperación, Parker se instala en Boreas, una pequeña localidad costera de Maine, donde no es especialmente bien recibido, pero bajo la tutela de Louis y Angel, el ex asesino y el ex ladrón, afronta la dura lucha que implica la recuperación tanto de su cuerpo como de su alma.

Durante esta penosa convalecencia, Parker traba amistad con sus vecinas, Ruth Winter y su hija Amanda. Pero éstas empiezan a sufrir un extraño acoso, que se ve agravado por la aparición en las playas de Boreas de un cadáver. Para defender a estas dos mujeres, Parker tendrá que enfrentarse a fantasmas del pasado que no quieren ser conjurados en el presente.


una vileza y una malignidad descomunales


Decimocuarta entrega de las aventuras de este baqueteado detective, que parece que huele los líos, y aunque se encuentre en una convalecencia, su instinto caballeresco, -o sus pulsiones autodestructivas-, que teorías hay para todos los gustos, le meterán de hoz y coz en una investigación-enfretamiento con una colección más que inquietante de personajes del pasado, y que en esta ocasión vendrán de alguno de los pasajes más ocultos y repulsivos del III Reich.

Ésta es una de esas historias de Parker donde el conflicto a resolver será con contendientes humanos, sin presencia de seres sobrenaturales, pese a la sempiterna aparición del fantasma de su hija Jennifer, y los singulares dones de su otra ija Samantha. Pero no por ello la catadura de sus enemigos será de una crueldad, una vileza y una malignidad descomunales. De ahí que personajes tan repulsivos e inquietantes como El Coleccionista o Cambion no podían faltar en tan sangriento combate. Para poder enfrentarse a tan formidables enemigos, Parker ha de echar mano de sus colegas Louis y Angel, e incluso de la misteriosa organización del rabino Epstein y su inquietante y sordomuda ayudante Liat. Y se organizará una terrible refriega, donde la crueldad y la insania manarán en grandes torrentes, sin conocer ni a amigos ni enemigos, pues veremos como las alimañas no tienen ninguna duda en eliminar a sus congéneres en caso de conflictos internos.

Un elemento muy interesante de la narración es como se trata el fenómeno de la inmigración de nazis tras la II guerra mundial, y como los muy diversos intereses llevarán a situaciones contradictorias y que sirven exclusivamente a intereses bien bastardos.

Otro peliagudo tema que se trata con valentía y con la más dolorosa humanidad, es el de las diversas reacciones de los seres humanos en situaciones límite, como fueron las brutales circunstancias que se dieron en los diversos campos de concentración que florecieron bajo la dictadura nacionalsocialista, y que llevaron a actitudes y comportamientos no siempre comprensibles ni admirables.

Y como es habitual en sus obras, el autor con un estilo inigualable, nos embarca en el horror y la angustia desde la primera línea, y nos propone una nueva aventura de este caballero, que es cualquier cosa menos caballeroso, pues se enfrenta al Mal con Mal, y está dispuesto a pagar el terrible precio por trasponer la línea de las sombras, que le aboca a una vida solitaria, sufrida y dolorosa. Un libro apasionante.

Tusquets, 2016
Compra en Casa del Libro

José María Sánchez Pardo


Cuervos. John Connolly

Un relato de estremecedora intensidad



Una lectura absorbente

En la aislada localidad de Pastor’s Bay, en el estado de Maine, la pequeña Anna desaparece. Durante la búsqueda, Randall Haight, un misterioso habitante de la comunidad, empieza a recibir unos inquietantes mensajes, con unas fotografías, que lo enfrentan a las peores pesadillas de su pasado. Y para que la situación no le desborde, contrata al detective Charlie Parker. La investigación obligará a Parker a bucear en aguas tan procelosas como son el abuso y asesinato de niños y las cruentas guerras entre grupos de delincuentes de la zona de Boston. Esto le obligará a convivir con personajes de todo pelaje: miembros del FBI, con intereses muy concretos, policías locales de incierto pasado, delincuentes varios que no tienen ninguna compasión en la consecución de sus objetivos, y una comunidad voluntariamente apartada del mundo, y que se resiste ferozmente a que se hurgue en sus secretos. Esto pondrá a Charlie Parker al frente de una investigación terrible, en la que la maldad será el pan nuestro de cada día, y sus diversas formulaciones le obligarán a él y a sus colegas a esforzarse de lo lindo. Novela intensa, con el peculiar ambiente ominoso de Connolly, con la habitual aparición de fenómenos fantasmagóricos, pero que se combinan con un realismo y una brutalidad tan feroz que llega a estremecer. Hay que reseñar el homenaje que hace el autor a la novela Los amigos de Eddie Coyle de George V. Higgins, en cuanto nos da una vuelta por lo mas sórdido de los bajos fondos y los pequeños delincuentes de la ciudad de Boston, transmitiéndonos sus cuitas y su vida cotidiana. Es impresionante cómo esta décima entrega de las peripecias de Parker mantiene el nivel, aunque en esta ocasión ha pasado de una escritura desaforada y angustiosa a un relato de estremecedora intensidad, de lectura absorbente. Un libro imprescindible.

Tusquets, 2012
José María Sánchez Pardo

Más allá del espejo. John Connolly


     

El detective Charlie Parker es contratado por el dueño de una mansión, donde años atrás su anterior propietario, John Grady, secuestró y asesinó a un importante número de niños, entre ellos el hijo del actual dueño. Éste pone a trabajar a Parker, pues cree que una niña desconocida podría estar en peligro. La casa está en medio de un profundo bosque, y está llena de espejos, produciendo una extraña e inquietante sensación a aquellos que la visitan. Para afrontar este encargo, Parker echa mano de sus colegas Angel y Louis, antiguos delincuentes, pues tanto por las extrañas fuerzas que aparecen en la casa, como por la presencia de invitados no deseados, la investigación de estos hechos empieza a resultar muy peligrosa. Un gran relato largo, que no tiene extensión de novela, en el que Connolly saca sus mejores armas para ofrecernos un relato en el que mezcla novela negra, terror y fantasía, consiguiendo una joya del género, con unos personajes inquietantes, un ambiente en el que el adjetivo ominoso sí que es adecuado, y un ritmo perfecto. Y con esa mezcla entre realismo y presencia de seres más allá de la realidad, que ha hecho de Connolly uno de los más brillantes y sólidos autores del género. Una  pequeña obra maestra.

Tusquets, 2011

José María Sánchez Pardo

London Boulevard. Ken Bruen (a favor)


Me impresionas, tío!

Al salir Mitchell a la calle, tras tres años en la cárcel,  se encuentra que su amigo Billy, le ha buscado un piso estupendo y una vida cómoda, mientras participe en labores de extorsión para un gángster local. En paralelo, y para cubrir las apariencias, encuentra un trabajo legal para una excéntrica vieja gloria de las tablas, para la que trabaja en su mansión, generándose un poco definido trío entre Mitch, la actriz y el mayordomo de la casa. Cuando por presiones de los gángsters este equilibrio se resquebraja, y se introduce en el escenario a Bri, hermana bastante alocada de Mitch, empieza una violentísima historia de enfrentamientos, con objeto meramente de sobrevivir ante el desafuero producido por una codicia y un deseo ilimitados. Novela muy intensa, con un ritmo intenso y perfectamente medido, con unos personajes muy bien delimitados y que proponen muchas pequeñas historias, que no despistan de la trama central, sino que la enriquecen. Y un protagonista del lado oscuro de la sociedad, que logra aparecer casi como un héroe clásico. Y todo esto con el tono Bruen, muy violento y muy lírico, con continuas referencias a grandes autores de la novela negra. Una magnífica  y tremenda novela.

Pamies, 2011

José María Sánchez Pardo

London Boulevard. Ken Bruen (en contra)


 ...todo en el libro es tan simplón (digoooo, sencillo) y tan mil veces visto (digoooo, identificable en el imaginario colectivo) que, con razón, se le ha considerado apto para ser filmado...

Hey, tipo duro!


En London Boulevardse cuentan los avatares de Mitch, un ex–convicto que, tras salir de la mazmorra donde ha veraneado un trienio, se comporta como toro escapado de chiqueros, rematando en tablas y tirando derrotes a todo lo que se mueve.

Narrada en primera persona con la prosa lacónica y desabrida que se le presupone al personaje protagonista (un tipo duro no, lo siguiente); Ken Bruen aprovecha que no mira nadie y fusila sin rubor, recato o piedad (digooooo, rinde un caluroso y emocionado homenaje) de El Crepúsculo de los Dioses

Bruen, para que no se note tanto, entrevera el fiel calco de la obra magna del gran Billy Wilder (les recuerdo el argumento: intenso chico que entra al servicio de una ajada estrella a quien cuida un inquietante mayordomo que fue su marido) con las peripecias propias de los ex–delincuentes (a saber; vengarse de quienes le han traicionado, reintegrarse en el mercado laboral extorsionando por aquí, sacudiendo por allá y robando un banquito por acullá) y, para darle color al guiso, cuela algún personaje pintoresco propio de “Cuatro bodas y un funeral” : una hermana chiflada, un curandero hindú, un asesino que –como Juan Ramón Jiménez– imagina la perfección de una rosa (¡!!) y, para rematar, un degenerado –con razón lo es- que canta canciones de ABBA como si fuesen tristes blues (¡!!!!!).

En fin, que todo en el libro es tan simplón (digoooo, sencillo) y tan mil veces visto (digoooo, identificable en el imaginario colectivo) que, con razón, se le ha considerado apto para ser filmado pero, mucho me temo, que no para hacer una nueva versión de la joya wilderiana(afortunadamente, añado) sino para fusilar El Guardaespaldas (una infame cursilada de los 90 a mayor gloria de Kevin Costner y Whitney Houston) que, al fin y al cabo, dio un huevo de pasta y aquí, de lo que se trata, es de desplumar al prójimo.

La ecuación sale: mala novela = mediocre película = buen bisnes = Tutti contenti.

Pàmies, 2011

Luis de Luis

Complicidad. Stuart Neville


   

El mafioso Bull O'Kanecontrata a un asesino a sueldo para hacer desaparecer a los testigos de un tiroteo, del que resultó muy malherido. Entre otras víctimas, el objetivo fundamental es el ex pistolero del IRA Gerry Fegan, que  se esconde en Nueva York. Para hacerle salir de su guarida, el asesino se pone a buscar a la hija y nieta de un líder unionista, indirectamente relacionada con los sucesos acaecidos. Pero en este reguero de sangre aparece el inspector Lennon, un policía de origen católico, ex pareja y padre de la niña,  que empieza a notar cómo hay una extraña relajación en la investigación oficial de estos asesinatos, que involucran a miembros de las distintas facciones armadas del conflicto norirlandés. Todo esto se cuenta en una trepidante novela, llena de tensión y violencia, que de paso nos cuenta las turbias lealtades entre las Fuerzas de orden británicas con los grupos paramilitares unionistas, y como estos se están reconvirtiendo en grupos de delincuencia mafiosa. De esta forma se hace un fresco de una situación, la norirlandesa, que intenta rehacerse en normalidad, pero que sigue sometida a los espectros de su pasado reciente, y a la sangre que se derramó. Una apasionante novela.

Plata, 2011

José María Sánchez Pardo

El silencio del Bosque. Tana French


El silencio del Bosque, de Tana French, ha tenido un sorprendente y fulminante éxito: en sus primeros tres meses ya habían caído tres ediciones, la primera, a decir de la editorial, en menos de una semana. Sin entrar en disquisiciones...




Una novela sólida y honrada



No arremeteremos contra la carga promocional y obviaremos ese rechazo irracional que a los aficionados nos produce todo lo que remotamente tenga que ver con el gusto popular. El caso es que no deja de llamar la atención este espectacular triunfo de ventas y crítico. La novela, publicada originariamente en 2007, cosechó con extraordinaria unanimidad todos los premios propios del sector. 

una trama minuciosa de procedimiento policial


Y así, repitiéndome como un mantra védico “Algo tiene el agua cuando la bendicen”, me animé a conceder a la novela el honor de posar en sus páginas mis fatigadas retinas, que han tardado bien poco en recorrer estas casi seiscientas páginas de amenísimo texto que, con digna capacidad y habilísima profesionalidad, narra una intriga, por así decirlo, de cercanías. Me intento explicar: para su debut literario, French ha escogido materiales muy reconocibles –en su cotidianidad- por esta entelequia que se llama Lector Medio; a saber, ambientación en una urbanización en los alrededores de Dublín habitada por personas normales, problemas sociales que son la ecología nuestra de cada día como la conservación del patrimonio, la educación de la adolescencia, la honradez profesional, corrupciones urbanísticas y la desaparición de menores de edad. Y los ha sabido urdir en una minuciosa y detallista –en los tiempos del C.S.I , no se acepta menos- trama de police procedural, con especial incidencia en el desarrollo psicológico de los personajes, con sus traumas e historias de superación personal a cuestas (en los tiempos de Paulo Coelho, no se admite menos). Todo son elementos muy reconocibles y se narran, también, muy reconociblemente, con un argumento pasapáginas narrado en prosa cuidada, algo retórica y pelín cursi a veces, pero muy eficaz. En fin, todo según como mandan los cánones y el uso de los tiempos. Comprendo su éxito.
Tana French ha escrito una novela sólida y honrada de y para las clases medias, sin que esto signifique demérito alguno, ¡al contrario! Si algún día monto una editorial haré lo posible por inflarme a publicar silenciosdelbosque, que, al fin y al cabo esto se hace para que a uno le lean. 

Y le compren, claro. 



RBA, 2010


Luis de Luis

El Lémur. Benjamin Black

Gracias a literatos como éste, que dan un tratamiento inteligente y refinado a la novela negra, el género sale del ghetto al que estaba condenado para que lo disfruten lectores exigentes

Eso es: vendiendo humo
A veces los lectores nos vemos envueltos en extraños compromisos, sintiéndonos moralmente obligados a leer tal o cual libro. Puede ser por su prestigio, porque en el metro toda la gente lo lee, porque los suplementos culturales se deshacen en alabanzas, o simplemente porque alguien nos lo ha regalado, invitándonos a leerlo de forma más que efusiva… Esto último es lo que me sucedió. Así que, por no decepcionar a quien me lo regaló, he acabado leyendo El Lémur, de Benjamin Black.

la solución llega
 cuando el culpable,
 aburrido de la mascarada,
 confiesa por las buenas

El Sr. Black es en realidad un literato de prestigio, que firma su obra “seria” con su verdadero nombre: John Banville. En alguna ocasión hemos hablado de los seudónimos, y ahora insistiremos en la idea. Gracias a literatos como el aquí citado, que dan un tratamiento “inteligente y refinado” a la novela negra, el género sale del ghetto al que estaba condenado para que lo disfruten “lectores exigentes” –adviértase el tono irónico–.

No caeremos en la exageración de decir que El Lémur sea una mala novela. Pero hay algo que no debemos perder de vista: en el fenómeno “Benjamin Black” cuenta más la voz autorizada del autor que las propias obras. La gracia del asunto debe estar en que sea, precisamente, uno de los santones de la literatura actual quien pergeñe estas novelitas. Porque, aunque afinemos mucho, no encontraremos nada que no hayamos visto ya: el retrato costumbrista de Nueva York, apto para turistas y nostálgicos; el ambiente de la comisaría, que poco tiene que envidiar al de cualquier teleserie; el humor complaciente que salpica la trama, evitando que se vuelva demasiado agria para ciertos paladares…

Al margen de estos lugares comunes por los que transita Black, encontramos un defecto que resulta más difícil de tolerar: su protagonista no investiga, en el sentido propiamente dicho, y no se puede decir que sea un hombre de acción; antes bien, son sus continuas omisiones –las del protagonista y también las de Benjamin Black– las que empujan a los demás a actuar. El esclarecimiento de los hechos tendrá lugar cuando el culpable, aburrido ya de la mascarada, decida confesar por las buenas, para sorpresa de todos. Entonces llega el punto y final.

Por lo menos, ese final llega en la página 202, lo cual se agradece. La brevedad es virtud. La cosa se pondría más fea si me regalaran uno de esos tochos de Stieg Larsson. Entonces sí que me vería obligado a quedar mal…


Alfaguara, 2009
Compra en Estudio en Escarlata


David G. Panadero

Cannonwood. Pablo G. Naranjo

  Epopeya sobre la Cannon, que encumbró mitos como Chuck Norris o Michael Dudikoff Agilidad, acción, cinefilia desatada  y una concatenación...