Mostrando entradas con la etiqueta Fragmentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fragmentos. Mostrar todas las entradas

Demasiado para Gálvez. Jorge Martínez Reverte

Siempre es un placer volver a leer las novelas de Jorge Martínez Reverte, narrador que destaca por su fluidez y por un sentido del humor muy vivo, parecido al que gastaría Westlake de haber vivido en Chamberí. El protagonista habitual de sus novelas es Gálvez, un periodista intrépido que siempre acaba investigando casos criminales, más allá de lo que recomienda el sentido común. En Demasiado para Gálvez, publicada por primera vez en 1980, el protagonista llega a la Costa del Sol para topar con un asunto que entonces fue de rabiosa actualidad: el fraude inmobiliario que se conoció como "caso Sofico". Estas son las primeras líneas:


El Westlake de Chamberí


Si es cierto que hay días en que uno no debería levantarse, aquél era uno de ellos. A las seis y diez el despertador de la telefónica me había informado de que la hora era precisamente ésa, cuando yo no se lo había pedido. A las nueve, después de vomitar el desayuno y afeitarme, comprobé que algunos de mis amables vecinos había premiado mi forma de aparcar desinflando los neumáticos del "850". A las once aún me encontraba mirando fijamente a la máquina de escribir, rodeado de folios estrujados y con dos líneas escritas bajo un sugestivo encabezamiento: "Malestar en la industria del juguete".

Compra en Estudio en Escarlata

Prótesis. Andreu Martín

Como ya sabéis, esta cabecera surge como homenaje a la novela Prótesis, de Andreu Martín. Pese a que en España ha habido una llamativa tradición de novela negra, sigue siendo ampliamente desconocida, y  es con la novela Prótesis con la que despega definitivamente el género en 1980, encontrando su voz propia. Queda atrás la inocente recreación de los clásicos norteamericanos; todo sucede aquí y ahora, en las calles de nuestras ciudades. Y también quedan atrás tanto el pintoresquismo como el folklore. Andreu demuestra que se puede hacer todo eso rindiendo un frenético culto a la acción.

Por cierto: la novela ganó en 1980 el premio Círculo del Crimen, que otorgaba la editorial Sedmay. Quedó como finalista Juan Madrid con Un beso de amigo.

Un botón de muestra, las líneas con las que comienza Prótesis, en las que se aprecia claramente el humor negro y granguiñolesco de su autor.





Viernes, 21 de julio
7,30 de la mañana


No hay nada más siniestro que la sonrisa de una calavera. Es un rictus petrificado, frío, inexpresivo e inmutable. Dientes apretados en un mordisco feroz. Es un cepo que se cerró de golpe, clap, y nunca jamás soltará a su presa. Es una carcajada contenida y sin alegría, sonrisa de compromiso, sonrisa de dolor, amenaza de crueldad. Mueca forzada de verdugo que finge ser tu amigo antes de hacerte daño, mucho daño. Ahora no pasa nada divertido, no hay motivo para reír, pero dentro de poco, ya verás dentro de poco, sólo de pensarlo... Estallará la risotada cuando gimas y llores de miedo, cuando te retuerzas de dolor. La sonrisa de una calavera sugiere cuencas vacías, que son ojos que miran hacia el interior del cráneo y se regodean en la visión de pensamientos putrefactos. Sugiere corrupción, y gusanos, y huesos que se oxidan lentamente mientras esperan la hora de la revancha.



Compra online

Cultura mainstream. Frédéric Martel


Cultura audiovisual, censura e intereses de las multinacionales son algunos de los temas abordados por este libro

Cómo nacen los fenómenos de masas

El periodista y sociólogo francés Frédéric Martel ha viajado por todo el mundo y se ha entrevistado con los responsables de los principales medios de comunicación de los cinco continentespara estudiar los fenómenos de masas en el mundo audiovisual: el libro resultante acaba siendo casi un análisis antropológico del mundo globalizado.

solo los estadounidenses hacen
 películas para todo el mundo

Leyéndolo podemos confirmar algunas cosas que podíamos intuir, como que gran parte del llamado "cine independiente" está producido y distribuido por los grandes estudios de Hollywood, que los norteamericanos no son capaces de exportar al mercado internacional la música country, y menos aún la música cristiana, a pesar de que son dos industrias nacionales muy poderosas, que los cantantes de toda Latinoamérica necesitan pasar por Miami para conocer el éxito fuera de su país, que los países europeos no están interesados en el cine producido por sus vecinos, o que solamente Hollywood realiza películas con ambiciones de penetrar ampliamente en elmercado internacional.

Otros datos ofrecidos por el libro no son en cambio tan vox populi; para quienes nos interesa la cultura popular de los diferentes países es apasionante descubrir detalles como que a los chinos les encantan las películas norteamericanas pero ello no constituye una fuente relevante de beneficios para Hollywood porque la censura estatal limita los estrenos en salas y dispara la piratería, mientras que en India, en cambio, prefieren su cine nacional al norteamericano y no por cuestión de censura sino porque el cinismo, la violencia y la desinhibición sexual del cine occidental chocan con su cultura, que es más proclive a películas más amables para toda la familia. O que los culebrones egipcios triunfan en todo el mundo árabe, que el cine checo es enormemente popular en su país, que los grupos de música adolescente de Corea y Japón pegan muy fuerte en todo el sudeste asiático, o porqué la cadena de televisión Al Yazira ha tenido un éxito tan rápido en los países musulmanes.

Cultura audiovisual, censura e intereses de las multinacionales son algunos de los temas abordados por un libro que está redactado también como un producto mainstream, de forma muy amena pero no por ello poco rigurosa. Es una obra eminentemente periodística que ni ataca ni defiende la globalización ni los productos de éxito internacional; se da muchísima información y es el lector el que debe elaborar sus conclusiones acerca de la manera en la que funcionan los imperios mediáticos, se crean las estrellas del espectáculo y cómo a veces las fronteras entre los países suponen barreras infranqueables para el flujo de información y cultura audiovisual y en cambio otras veces no lo son.

Veamos un fragmento de Cultura mainstream:

Y, sobre todo, frente a la escasez de productos populares en muchos países, los estadounidenses han aprendido muy pronto a adaptarse a las realidades locales: practican una globalización activa, que combina una difusión de contenidos de masa, indiferenciados y mainstream, con una difusión especializada de nichos que tienen en cuenta a los países importadores. En materia de televisión, como los mercados son sobre todo nacionales, venden formatos. En la música y el libro, son mercados mixtos con una cuota nacional importante, y por lo tanto venden hits y best sellers globalizados pero también producen discos y libros locales. En cuanto al cine, sus blockbusters tienen éxito en todo el mundo, porque lo que producen no son tanto películas estadounidenses como productos universales y globales. Los franceses hacen películas para los franceses, los indios para los indios, los árabes para los árabes; solo los estadounidenses hacen películas para todo el mundo. Además, son los únicos que hoy día hacen películas para la exportación, antes incluso de pensar en su mercado interior.
Punto de lectura, 2012
José Antonio López (Jalop)

La economía no existe. Antonio Baños


Si la economía no puede curar los males que ella misma crea, ¿qué tipo de disciplina es?

La economía no es
una ciencia


Lo que me motivó casi inmediatamente a leer este libro es que su autor lo define como un libelo. Mientras las universidades lanzan publicaciones llenas de citas de referentes ilustres y bibliografías kilométricas en siete idiomas que dan una apariencia de seriedad para camuflar la falta de ideas y de personalidad del autor, Antonio Baños pone las cartas sobre la mesa: la principal fuente de este libro es el simple sentido común y lo que se recoge en él es lo que cualquier persona con una cierta capacidad de raciocionio podría concluir por sí mismo si no estuviéramos mediatizados y con el cerebro lavado por telediarios, páginas web y periódicos que hablan de Moody's y del IBEX 35 como si fueran la Biblia. Esta conclusión es que la economía no es una ciencia, sino una tomadura de pelo de no más credibilidad que la astrología o el tarot; yo la compararía también con la frenología, una pseudociencia muy en boga en el siglo XIX según la cual ilustres médicos muy cultos de la época llegaban a conclusiones sobre la personalidad de los sujetos y las enfermedades que podían padecer observando los rasgos de su cara. He aquí uno de los más certeros párrafos del libro:

Imaginemos que una persona enferma acude a un centro de salud y le dicen: ‘Uy, madre. Sus síntomas se deben a diversas y complejas causas que pueden ir desde un cáncer a un resfriado; desde la rubeola a la inflamación de la próstata. Primero hay que ver la evolución de los macrosíntomas, las respuestas que produzca su cuerpo; sólo entonces podremos elaborar planes de choque’. El paciente está preocupado, acude al hospital, y allí le hacen unos análisis: ‘Nuestra previsión -le dice el analista- es que le quedan dos días. Perdón, las expectativas son ahora optimistas: calculamos tres años de vida. Bueno, hoy hemos revisado nuestra previsión a la baja y de hecho creemos que ya debería estar muerto’. Se me afeará el ejemplo diciendo que no se puede comparar la medicina con la economía. La primera es una ciencia seria, que mantiene su prestigio por su capacidad de alargar vidas, y en eso les doy la razón. Ahora bien, si la economía no es una ciencia, si no puede curar los males que ella misma crea, si no puede prever el resultado de lo que propone como solución o terapia, ¿qué tipo de disciplina es? (¿y para qué sirve?).
Puesto que queda claro que se trata de un conocimiento vagamente sistemático y profundamente esotérico, que a veces acierta y otras no, y que encuentra siempre una explicación plausible a cualquier resultado que se produzca, no es mucho lo que diferencia a un economista de un astrólogo. De hecho, la economía podría llegar a ser una ‘ciencia’ si se limitara a ser una ciencia forense. Porque nos explica de qué ha muerto el tipo, pero pocas veces acierta a salvarlo. En economía, como en una barbería de barrio, hay multitud de voces. Voces a todas horas, que expresan todas las opiniones posibles. Esta proliferación de voces sólo garantiza que alguna de ellas acabará teniendo razón, salvando así la credibilidad general de la barbería.

El libro es un poco errático, repite muchas ideas y le faltaría estar algo más estructurado para ser más contundente. Pero algunos puntos están muy bien explicados, como que la estructura actual del trabajo está directamente inspirada en la esclavitud, con la diferencia de que al menos los esclavos antiguos eran conscientes de su condición, o que la base del capitalismo es la existencia de una gran bolsa de pobreza y de desempleo para poder tirar de los salarios a la baja. Pero por encima de todo, es un libro ameno y lleno de sentido del humor; aparentemente ligero pero seguramente mucho más serio y riguroso que los libros "sesudos" que nos intentan vender las maravillas del liberalismo. El autor se anticipa a la posible queja de que no proponga ninguna alternativa al sistema que tanto critica, sentenciando muy acertadamente que ese no es su trabajo pero que hay personas que sí cobran mucho dinero por mejorar supuestamente el mundo y no lo hacen.

Los libros del lince, 2009
Compra online
José Antonio López (Jalop)

Sobre la violencia. Slavoj Zizek

¿Quién es el responsable?
En el presente ensayo, el filósofo Slavoj Zizek indaga en las raíces de la violencia, apuntando hacia sus responsables. Pongamos como ejemplo los disturbios de París en 2005: ¿a quién debemos responsabilizar? ¿A las masas incontroladas que quemaban coches, o al sistema capitalista y a la democracia, que, para legitimarse, imponen una violencia ineludible? Como muestra de estas reflexiones, un botón. Pasen y lean.

El choque entre las civilizaciones árabe y estadounidense no es el que se da entre la barbarie y el respeto por la dignidad humana, sino un choque entre la tortura brutal y anónima y la tortura como un espectáculo mediático en el que los cuerpos de las víctimas sirven de trasfondo anónimo para los sonrientes rostros de los "inocentes estadounidenses" que perpetran la tortura.

El crash de la información. Max Otte

   
Tras haber sido de los pocos que supo predecir y explicar las causas de la crisis económica antes, y no después, de que se hundiera la bolsa y reventara la burbuja inmobiliaria en Que viene la crisis (2006), Max Otte explica aquí unas cuantas verdades acerca de la forma en que las grandes empresas ocultan información y generan una cortina de humo de medias verdades y datos maquillados para desorientar al consumidor, con la colaboración voluntaria de unos medios de comunicación, tanto tradicionales como digitales, convertidos en medios de confusión.

Botón de muestra:

Pero al usuario actual, en este momento de cambios, le sigue sorprendiendo que las cosas vayan a peor y no a mejor. Con la privatización de los servicios de energía eléctrica, agua, teléfono y correos, que según la publicidad debía significar para el usuario un abaratamiento, se ha demostrado que sucede exactamente lo contrario.

En las tarifas de la energía eléctrica domina tal desbarajuste en la tabla de precios, que en Internet ya se han creado portales —en particular verivox .de— que le calculan a cada uno cuál es el proveedor y la tarifa que le resulta (supuestamente) más barata . Tales portales aprovechan evidentemente en su propio beneficio el caos existente en las tarifas del suministro de energía eléctrica: según sus propios datos, Verivox alcanzó en 2008 un volumen de facturación de 30 millones de euros, lo que significa claramente que ese portal de comparación de tarifas es comercial, y por lo tanto no es independiente . Cada cambio de tarifa o de compañía que se realiza en él le supone una comisión.

In-tolerancia cero. Santiago Redondo Illescas

A través de las páginas de este ensayo, el criminólogo Santiago Redondo nos acerca a una idea que, pese a ser muy sencilla, despierta muchas polémicas: Un mundo con menos normas, controles y sanciones también sería posible (y quizá nos gustaría más). Botón de muestra:

No controles!
La suposición de que la delincuencia aumenta y es cada vez más grave, estimulada por los medios de comunicación y firmemente arraigada en la representación colectiva, se mantiene sólida a lo largo del tiempo, al margen de la evolución real de las tasas delictivas. (...) Es como si, en materia de delincuencia, atendido el alarmismo existente y lo que se considera "políticamente correcto", estuviera vedado cualquier dato positivo, y necesariamente, contra toda información "científica" disponible, cualquier apreciación sobre el delito tuviera que ser pesimista, para que resulte coherente con las creencias colectivas.

Historia de Madrid. Rosalía Ramos y Fidel Revilla


Este libro recorre la historia de Madrid, incluso desde antes de que existiera como tal hasta los inicios del siglo XXI. Reproducimos unas líneas que, muy acertadamente, nos hablan del presente en esta ciudad.

En muchos de los proyectos falta información y transparencia, en ellos parece que los ciudadanos no tienen nada que opinar ni decidir. Esta modernización o arquitectura de escaparate, de ingentes inversiones, no se corresponde con inversiones similares en los barrios que hagan más confortable y segura la vida de los ciudadanos. Gran parte de la arquitectura actual parece más preocupada por la apariencia y el atractivo turístico que por la resolución de los problemas diarios.

¡Indignaos! Stéphane Hessel

Las buenas intenciones producen mala literatura, decía Flaubert. Visto con perspectiva, parece como si el francés, adelantándose a su tiempo, señalara con el dedo a Hessel, quien, en un panfleto de 30 páginas que se ha convertido rápidamente en best seller, se decide a tirar de la manta y contarnos las verdades del barquero.

La indignación del autor (más que legítima) nace de la crisis provocada por el ultraliberalismo financiero. Sin embargo, si se limita a enumerar problemas, apelando a una toma de conciencia por parte del ciudadano, todo queda en brindis al sol. Tan bienintencionado, por supuesto, como poco resolutivo; tan diáfano en su propuesta como inútil a la hora de aportar soluciones. ¿O acaso alguien pensaba que Esto se arregla con un librito que cuesta 5€?

Esto sólo lo arreglamos entre todos

Es cierto, las razones para indignarse pueden parecer hoy menos nítidas o el mundo, demasiado complejo. ¿Quién manda?, ¿quién decide? No siempre es fácil distinguir entre todas las corrientes que nos gobiernan. Ya no se trata de una pequeña élite cuyas artimañas comprendemos perfectamente. Es un mundo vasto, y nos damos cuenta de que es interdependiente. Vivimos en una interconectividad como no ha existido jamás. Pero en este mundo hay cosas insoportables. Para verlo, debemos observar bien, buscar. Yo le digo a los jóvenes: buscad un poco, encontraréis. La peor actitud es la indiferencia, decir "paso de todo, ya me las apaño". Si os comportáis así, perdéis uno de los componentes fundamentales que forman al hombre. Uno de los componentes indispensables: la facultad de indignación y el compromiso que la sigue.

Miedo a salir de noche: botones de muestra

De la calle me llega el ruido de la pelea. El que golpea tiene que ser mi hijo. En condiciones normales, no se trata de un ruido capaz de quitarme el sueño, pero esta vez alguien ha roto cristales. Con suerte, habré conciliado el sueño antes de que el niño suba victorioso, y ya mañana le diré que la próxima vez hagan el favor de no molestar.
"Así empiezan las peleas"

    
Dicen que es en estas horas de tranquilidad cuando sale Muelle a pasear la ciudad, a pintar su nombre en los muros. Y sale a pintar solo para no ser distraído, controlando mejor la situación, muy atento a los coches de policía que puedan pasar, a los bravucones padres de familia que no quieren encontrarse sus muros sucios. Pero claro, eso es lo que dicen, ya que nadie ha estado ahí para verlo. Muelle no deja que lo vea en acción ni siquiera otro graffitero. Se le antoja como una especie de superhéroe, buscando la popularidad y a la vez oculto entre las sombras. Aunque, ahora que recuerda, Muelle sí que se ha dejado ver. Hace no mucho salió fotografiado en una revista, una fotografía impresionante: llevaba la firma dibujada en la palma de la mano en color morado, aunque ocultaba los ojos tras unas gafas de espejo. De fondo crecían los edificios de Madrid hasta donde abarcaba la vista. Volverá a encontrarse con esa foto una y otra vez, quizás como el principal testigo de que Muelle existió, aún después de su muerte, en un momento en el que sólo lo recordarán los que en su día de una forma u otra lo conocieron, o los que estudien la historia de las calles y las gentes de Madrid en estos años.

"El último vagón"


    

Una vez que han terminado de cenar, el fumador sale a la terraza y lía un cigarrillo. Le gusta respirar desde las alturas de la casa, así que sube la pequeña escalera que conduce a la azotea, para disfrutar de la visión que ofrece ahora, ya en la medianoche. Y el paisaje es el mismo, la ciudad en las alturas, pero en lugar de la luz del sol, los edificios están coronados por luces y neones luminosos. El silencio de la azotea hace que la imagen sea más bella que nunca.

"Bajo el cielo abierto"



    

Conforme le habla de sí misma le va recordando a la princesa equivocada de la canción, que flota entre las brumas del hachís. Y entonces lo entiende todo. Entonces comprende su forma de ser. Por eso se conserva como una adolescente, porque no ha echado raíces. Una vida llena de viajes, sin residencia fija ni trabajo estable o ataduras familiares, sin más pertenencia que dos gatas, una pila de libros amarillentos y algunos objetos acumulados en un guardamuebles.

"Encuentros con la chica ostra"


    

En ese momento se produce el milagro: la sangre bombea las sienes al ritmo de la música, despacio pero con intensidad, y él arranca acordes enérgicos a su guitarra. Ya no es capaz de ver nada, no distingue los rostros del público. El sudor baña su rostro mientras canta desafiante, “Rock Me Baby”. La raya de cocaína le ha ayudado a creer de nuevo en Dios, y se esfuerza en hacer crujir el mástil con las yemas de sus dedos.
"John Doe"

    

Cuando la nicotina llenaba sus pulmones, de pronto las ideas empezaban a cobrar forma. Y entonces escribía golpeando la máquina con dos dedos, dedos que caían sobre el teclado como proyectiles, que llenaban la habitación de palpitaciones. Y la euforia crecía al cuajar cada línea en párrafo; cada párrafo en folio... Mientras los demás dormían, él escribía.
"El enigma Colt"



    
Una vez ha pintado sus uñas de un rotundo negro, se maquilla con rudeza, como una actriz de película muda, se pasa un cubito de hielo por los pezones hasta sentirlos agresivos, encaja un tanga en su afeitado pubis, y deja caer dos escuetas gotas de Opium tras las orejas. Vestida de negro otra vez.
"A ciegas"


    

La vida al aire libre hizo mella rápido en su gesto. Su rostro se endureció y cuarteó hasta asemejar una máscara de cuero. Su mandíbula se tornó tensa y nerviosa, y sus ojos, antes hambrientos, ahora eran ojos de derrota, agotados, inexpresivos, de fiera abandonada, con abultadas bolsas bajo ellos.
"Tiempo de abandono"


     

Ya en la carretera conduzco rápido y sin titubeos, pero tenso; el volante a punto de crujir entre las manos.
Una lágrima recorre mis mejillas, y no sabría decir si estoy triste o contento. No quiero darme cuenta de lo que está pasando, de que mis sueños no se cumplirán; ahora mismo, eso es lo de menos. Lo que necesito es velocidad.

"Pon esa música de nuevo (fragmentos desordenados)"


    
Nunca hubiera pensado que en esa primavera se volvería temerosa de Dios. Dice la creencia popular que los esquizofrénicos son siempre religiosos, y allí, en el sanatorio mental, Candi tendría tiempo para observarlos arrastrarse en silencio, padeciendo enmudecidos, algunos con el rosario en la mano, persignándose como si con ello sellaran una protección en torno suyo.

"Los arcanos de la catedral"


La cultura-mundo. Respuesta a una sociedad desorientada. Gilles Lipovetsky & Jean Serroy

Después de desvelarnos los secretos de la Pantalla Global, Lipovetsky y Jean Serroy se atreven con la cultura-mundo. Un botón de muestra:

    
El hundimiento de los grandes sistemas ideológico-políticos que estructuraban el conflicto Este-Oeste y el orden mundializado es uno de los grandes ejes de esta desorientación. La cultura-mundo de la hipermodernidad coincide con el fin de la guerra fría y más ampliamente con la disolución de las ideologías del progreso que afirmaban que la Historia tenía un sentido, que avanzaba necesariamente por el camino de la libertad y la felicidad. Este optimismo histórico ha envejecido, hemos perdido la fe en un futuro radiante y cada vez mejor. ¿Adónde vamos? ¿De qué estará hecho el futuro?




     

Jóvenes, grupos y violencia. Bárbara Scandoglio

    

Bárbara Scandoglio, doctora en Psicología Social, aborda en este ensayo el tema de la violencia juvenil. No hace falta decir que es ésta una de las grandes preocupaciones de nuestra sociedad, un tema recurrente en foros y debates de todo tipo. Pero, tal y como se lee en este fragmento, la autora ayuda a separar el grano de la paja, y no dejarnos llevar por el alarmismo al que nos invitan los medios de comunicación.

Por tanto, nuestro trabajo pone claramente en evidencia que las posibles víctimas de la violencia grupal son, en la inmensa mayoría de los casos, otros jóvenes que se "mueven" en un determinado "espacio" cultural y que, por ello, comparten determinadas perspectivas sobre la violencia y su empleo, esto es, comparten una cultura de la violencia. Aquellas personas que no se adhieren a este entramado simbólico, pueden resultar prácticamente "invisibles" de cara a constituirse en posibles víctimas, ya que no representan ni un desafío ni un recurso para la obtención o preservación del estatus. Por tanto, no encontramos justificaciones al alarmismo social que pretende convertir la sociedad entera en posible víctima de ataques injustificados e indiscriminados...

Los demasiados libros. Gabriel Zaid

Gabriel Zaid conoce a fondo la industria editorial, ya que ése fue precisamente el tema de su tesis doctoral. Y en menos de 200 páginas, condensa y resume todo lo relacionado con la misma, eso sí, llamando a las cosas por su nombre. De hecho, no podía haber elegido un título más expresivo: los demasiados libros

¿Cómo medir la animación creadora?


El punto de partida se sitúa en el aquí y ahora: cada treinta segundos se publica un libro. Si nuestra pasión por escribir se desmadra, y no va acompañada de una pasión similar por la lectura, dentro de poco habrá más gente escribiendo libros que leyéndolos.

Es tan desbordante la erudición del autor, tan grande su capacidad para la cita oportuna, que no pretenderemos siquiera resumir los puntos y las inquietudes presentes en este ensayo. Pero sí tomaremos prestados algunos fragmentos de la obra, que quizás sirvan de punto de enganche para sus futuros lectores.



¿Qué importa si uno es culto, está al día o ha leído todos los libros? Lo que importa es cómo se anda, cómo se ve, cómo se actúa, después de leer. Si la calle y las nubes y la existencia de los otros tienen algo que decirnos. Si leer nos hace físicamente, más reales.

El aburrimiento es la negación de la cultura. La cultura es conversación, animación, inspiración. La promoción del libro que nos importa no puede limitarse a aumentar las ventas, los tirajes, los títulos, las noticias, los actos culturales, los empleos, el gasto y todas las cantidades que conviene medir. Lo importante es la animación creadora que se puede observar, aunque no medir.


   

El inocente. Mario Lacruz (fragmento)

Mario Lacruz es uno de los pioneros destacados dentro de la novela negra española, gracias a su novela El inocente, publicada por primera vez en 1962. Su principal mérito fue burlar la censura durante el régimen franquista, contando la persecución de un falso culpable a manos de unos policías de dudosa catadura.

Presa de un miedo tan intenso...

El hombre de la revista ilustrada estaba pidiendo a la telefonista el número marcado por Delise, para informar rápidamente a la jefatura de policía. Tardó en advertir que Delise había salido de la central de teléfonos y había echado a correr. Corría sin ninguna finalidad ni propósito, sólo porque había recuperado la facultad de movimientos que desencadena el instinto de conversación. Corría alejándose del espectro de Doria, presa de un miedo tan intenso como el que había sentido en el tren o al saltar del coche que conducía Selbi.

   

El quimérico inquilino. Roland Topor

El polifacético Roland Topor, que fundó en 1962 el legendario Grupo Pánico junto con Fernando Arrabal y Alejandro Jodorowsky, debutó como novelista con El quimérico inquilino. Quede esta obra como el pormenorizado catálogo de fobias, ocurrencias y miedos de un paranoico en medio de su peor crisis. Una crisis que, gracias al sentido del humor del autor, será por momentos divertida. Para nosotros, y también para su protagonista, el atribulado Trelkovsky, que sufre la persecución inmisericorde de su vecindario.

Que sea un paranoico no quiere decir
que no me estén persiguiendo

Iba adelantado, así que decidió ir andando tranquilamente a la oficina. Por el camino se dedicó a observar a los transeúntes. Las caras desfilaban ante él a un paso casi regular, como si sus propietarios fueran transportados por un pasillo mecánico. Rostros con los grandes ojos desorbitados de los sapos, rostros secos y afilados de hombres agriados, caras anchas y fofas de bebés monstruosos, cuellos de toro, narices de pez, labios leporinos. Si entornaba los ojos podía imaginar que se trataba de un solo rostro que se transformaba poco a poco.


    

El siglo de la biotecnología. Jeremy Rifkin

    
A medida que se sepa más de los genes, será inevitable que los bioingenieros vayan conociendo mejor cómo actúan características más complejas, las asociadas a la conducta y al pensamiento, por ejemplo. Los investigadores ya están ligando un número cada vez mayor de enfermedades mentales a anomalías genéticas. Algunos científicos empiezan a sugerir que distintas formas de comportamiento antisocial, la timidez, la misantropía, el comportamiento criminal podrían ser ejemplos de un funcionamiento defectuoso de los genes. 


Muchos sociobiólogos sostienen que prácticamente todas las actividades humanas están, de alguna forma, determinadas por nuestra constitución genética, y que si deseamos cambiar nuestra situación primero hemos de cambiar de genes.

Crítica /Macombo, 1999




     

Necrópolis. Alfonso Sastre

El anciano dramaturgo, nacido en Madrid en 1926, parece rejuvenecer cuando escribe novelas de terror. El argumento de Necrópolis parece salido de la pluma de un joven caníbal; la escritura derrocha humor, se pierde en mil y un detalles (tantos detalles como noches), se detiene en reflexiones que tienen tanta lucidez como sentido del delirio...
Los muertos del madrileño cementerio de la Almudena están saliendo de sus tumbas. Por qué razón vuelven a la vida, es lo de menos. Un grupo de aficionados a la literatura, la "Sociedad de Amigos de Bram Stoker" se reúne en un piso cercano al cementerio para pasar juntos esos días y esas noches, contándose unos a otros historias populares, piezas de talante cervantino. Ya las primeras líneas de la novela nos parecen advertir de que lo que sigue es un disparate muy bien controlado.

A tumba abierta, nunca mejor dicho

Me suicidé ayer, martes 27 de este mes de noviembre, o quizás anteayer, o hace unos días. Ahora voy a relatar, a tumba abierta, nunca mejor dicho, lo que ha sucedido y puede que no les parezca tan absurdo que éstas (si llego a escribirlas y no me veo interrumpido por nuevos infortunios) sean las memorias de un suicida. He atentado seriamente contra mi existencia y eso es ser un suicida para mí...

Sangre nuestra. Carlos Pérez Merinero

Muchos han querido ver en Carlos Pérez Merinero una réplica andaluza, llena de humor, a la literatura de Jim Thompson. El teórico alemán Albert Buschmann bautizó como "sex & crime" el subgénero que forman sus novelas. Aunque muchos lo califican de borde, cutre y amoral, el paso del tiempo hace a Merinero entrañable. Sus primeras novelas, Días de guardar y El ángel triste (publicadas en Bruguera), o Las reglas del juego, nos recuerdan una época donde no se entendía de correcciones políticas, y el humor podía permitirse ofender y ser negro. 
La última novela que ha publicado, Sangre nuestra (La Factoría de Ideas, 2005), conserva la fuerza de sus primeros títulos, y muestra interés por cierta experimentación formal. Un narrador que emplea la primera persona del plural (nosotros: la voz de la conciencia de tres hermanitos recordando la muerte de su madre) carga con todo el peso de la novela, de la primera a la última página. Como muestra, un botón.

Los mismos sueños para todos

Hoy hemos soñado que habían acabado con nuestros sueños. Como tantas otras veces, los tres sabemos que los sueños de esta noche han sido los mismos para todos. Pero ya no lo hablamos entre nosotros. Para qué. Lo sabemos, y eso nos basta para sentirnos cada vez más unidos.
Falta nos va a hacer estar hechos una piña si los sueños de esta noche —las pesadillas, a qué andarse por las ramas— se convierten en realidad. Pero mejor no asustarse antes de tiempo, y esperar a que lo que tenga que venir venga.
Desde que a mamá le pasó lo que le pasó, los tres dormimos en la misma habitación. No queremos reconocer que es por miedo a estar cada uno solo en su cuarto, y ese es otro tema del que no hablamos.

Compra en Estudio en Escarlata

Cannonwood. Pablo G. Naranjo

  Epopeya sobre la Cannon, que encumbró mitos como Chuck Norris o Michael Dudikoff Agilidad, acción, cinefilia desatada  y una concatenación...