Un relato de estremecedora intensidad
| Una lectura absorbente |
En la aislada localidad de Pastor’s Bay, en el estado de Maine, la pequeña Anna desaparece. Durante la búsqueda, Randall Haight, un misterioso habitante de la comunidad, empieza a recibir unos inquietantes mensajes, con unas fotografías, que lo enfrentan a las peores pesadillas de su pasado. Y para que la situación no le desborde, contrata al detective Charlie Parker. La investigación obligará a Parker a bucear en aguas tan procelosas como son el abuso y asesinato de niños y las cruentas guerras entre grupos de delincuentes de la zona de Boston. Esto le obligará a convivir con personajes de todo pelaje: miembros del FBI, con intereses muy concretos, policías locales de incierto pasado, delincuentes varios que no tienen ninguna compasión en la consecución de sus objetivos, y una comunidad voluntariamente apartada del mundo, y que se resiste ferozmente a que se hurgue en sus secretos. Esto pondrá a Charlie Parker al frente de una investigación terrible, en la que la maldad será el pan nuestro de cada día, y sus diversas formulaciones le obligarán a él y a sus colegas a esforzarse de lo lindo. Novela intensa, con el peculiar ambiente ominoso de Connolly, con la habitual aparición de fenómenos fantasmagóricos, pero que se combinan con un realismo y una brutalidad tan feroz que llega a estremecer. Hay que reseñar el homenaje que hace el autor a la novela Los amigos de Eddie Coyle de George V. Higgins, en cuanto nos da una vuelta por lo mas sórdido de los bajos fondos y los pequeños delincuentes de la ciudad de Boston, transmitiéndonos sus cuitas y su vida cotidiana. Es impresionante cómo esta décima entrega de las peripecias de Parker mantiene el nivel, aunque en esta ocasión ha pasado de una escritura desaforada y angustiosa a un relato de estremecedora intensidad, de lectura absorbente. Un libro imprescindible.
Tusquets, 2012
Compra en Estudio en Escarlata
José María Sánchez Pardo
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