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Carne de ataúd. Bernardo Esquinca

Una cruenta serie de asesinatos que recuerdan la dramática historia del Chalequero

México D. F., entre los últimos años del siglo XIX y la primera década del XX. Son los años de la dictadura de Porfirio Díaz y el periodista Eugenio Casasola trabaja en el oficialista diario El Imparcial, y se pone a investigar una cruenta serie de asesinatos que recuerdan la dramática historia de El chalequero, un asesino que veinte años antes generó el terror entre las mujeres por las terribles muertes que produjo, y que parece haber vuelto por sus fueros. Casasola ya se vio involucrado en aquella primera tanda de crímenes, puesto que la última víctima fue Murcia, una mujer con la que mantenía una ardiente relación. 

Ahora, las pesquisas del periodista le llevarán a contactar con esferas muy problemáticas y sórdidas de la sociedad y el poder en México; además, un problema fundamental al que tendrá que hacer frente será el de deslindar lo real de lo fantasioso-esotérico. 

En su arduo trayecto, Casasola se hará acompañar, por un lado, de una médium, Madame Guillot y, por otro, del inspector de policía Roumagnac, ferviente seguidor de las teorías naturalistas sobre el crimen del italiano Cesare Lombroso. 

La narración irá alternando diversas temáticas, que van desde la personalidad del asesino, de cuya historia, y de la de otros como él, se nos hablará mucho, y del papel que esos terribles personajes tienen sobre la sociedad, y de cómo los ciudadanos intentamos categorizar ciertos horrores. De esta forma se llega a afirmar… 

A veces es mejor imaginar monstruos irreales que los verdaderamente posibles y próximos 

En esta línea, es muy importante las reflexiones que el autor pone en boca del protagonista, ante la necesidad de crear ideas para poder soportar el horror y la brutalidad que nos llega desde la realidad, bien sea la criminal o la proveniente del poder socio-político. Sobre esta necesidad de aferrarse a algo que haga comprensible lo real se llega a decir… 

El camino de los espíritus precipitaría los acontecimientos, pues el de los hombres se había estancado. El mundo inmaterial intervendría para poner en orden el material, como había acontecido desde siempre 

Y en esta misma línea otro personaje concluye... 

Más que supersticioso, era un hombre convencido de que en la Ciudad de México cualquier cosa podía ocurrir, incluso que las leyendas se materializaran 

Otro territorio transitado a lo largo de la narración será el papel de la prensa (recordemos que la prensa era el único medio de comunicación de esos días, más allá del rumor social), y de cómo este medio crea una idea de la realidad que no deja de ser una distorsión de los hechos, debido tanto a la desidia o la desinformación como a la presión de muy diversos poderes. 

Y sobre esta subversión de la realidad se comenta: 

El problema de un país como México, reflexionó, no era solamente el Mal, sino el hecho de que resultaba complicado separar la realidad de la ficción. Todo podía suceder porque todo era igualmente creíble. No importaba qué era verdad y qué mentira, sino lo que la gente aceptaba como real 

Con todos estos elementos Carne de ataúd resulta una terrible pesquisa criminal, una reflexión sin contemplaciones de lo difícil que es para los humanos pretender comprender la realidad que les rodea, y de paso también hace un cruento relato de las brutales prácticas que una dictadura ejerce para mantenerse en el poder. 

Todo esto con una escritura subyugante, que transmite el tormento de sus diversos personajes y que nos hace caminar entre la realidad y lo imaginario, pues no parece haber otra forma de afrontar tanta brutalidad y dolor. En algunos momentos el estilo nos recuerda al del gran Juan Ramón Biedma, en cuanto es capaz de transitar entre lo real y lo fantástico en una lectura que es difícil de interrumpir una vez que se ha iniciado. Un libro apasionante. 

Punto de vista, 2018
Compra en Casa del Libro 

José María Sánchez Pardo

Los minutos negros. Martín Solares

En Los minutos negros hay demasiados policías, y además no salen especialmente favorecidos


Martín Solares, escritor de brújula


El mexicano Martín Solares debuta con Los minutos negros, una novela ambiciosa, como deberían serlo todas las primeras novelas. Ambiciosa, por querer dejar un testimonio de la realidad de su país, donde las guerras por el control del narcotráfico se cobran numerosas víctimas. Por plantear el sádico crimen de un periodista de "nota roja" —de sucesos, para entendernos—, cuya investigación nos llevará a reabrir el caso de varias inocentes asesinadas allá por finales de los 70. Y en tercer lugar, por hacer que sean dos policías, en dos tiempos distintos —el "Macetón" Cabrera en la actualidad y Vicente Rangel en el pasado— los que nos conduzcan a través de un misterio que más que aclararse, se enturbia...


siempre hay un momento
 para soltar puños


Hay escritores "de mapa" y escritores "de brújula". Los primeros son aquellos que no dejan un cabo suelto, y atenazan bien fuerte todas las implicaciones de la trama antes de sentarse a escribir la primera línea. Da la impresión de que Martín Solares se deja guiar más por su brújula, encontrando abundantes momentos de inspiración, y sorprendiendo y hasta descolocando al lector. En efecto, frente a la flema y contención de tantos autores de thriller, Martín Solares ofrece una novela que por momentos resulta imaginativa e inesperada, quizás por herencia del realismo mágico. El trabajo de los policías es minuciosamente detallado, y conocemos sus procedimientos, pero no faltan momentos de introspección de tipo onírico y humorístico que nos ayudan a conocerlos mejor.

También esa ambición de Martín Solares que comentábamos le lleva a practicar curiosos experimentos narrativos, tales como reunir en el plano de la ficción tanto a personajes imaginarios como a personajes históricos. Y será determinante la aparición de Alfonso Quiroz Cuarón (1910-1978), el padre de la criminología mexicana, que aparecerá como uno más en esta novela, ya anciano, dispuesto a esclarecer los hechos.

Los minutos negros es una novela donde hay muchos policías; quizás demasiados policías. Que además, no salen especialmente favorecidos. Los sobornos son nota común, el compañerismo es algo que se olvidó hace tiempo, y siempre encuentran el momento de soltar puños. No han faltado quienes han querido ver un paralelismo entre Los minutos negros y la serie de novelas dedicadas al Distrito 87 de Ed McBain.

Pero el contraste es evidente; McBain nos hablaba con tono amable de la policía norteamericana en los años 50, creando una galería de personajes entrañables a los que uno invitaría a tomar café. Los de Martín Solares son harina de otro costal. Pasen y lean:

En el medio policiaco, la primera impresión es la que cuenta, y Cabrera no fue la excepción. En cuanto vio llegar al agente Chávez le pareció que algo preocupaba al colega, que se veía irritable y nervioso

Mondadori, 2013
Compra en Estudio en Escarlata
David G. Panadero

Entrevista con F. G. Haghenbeck


Francisco Gerardo Haghenbeck es uno de esos escritores que no para de sorprendernos tanto por la variedad de géneros que toca como por la calidad de sus obras. El gran escritor mexicano de cómics nos sorprendió con la serie de Sunny Pascal, un investigador beatnik medio gringo y medio mexicano, surfero y amante de los cócteles, que nos permitió darnos una vuelta con las grandes estrellas de Hollywood con sus luces y sus sombras. Y recientemente nos ha regalado las aventuras de Elvis Infante, un diablero cazador de seres diabólicos y ángeles caídos, con una intensidad y una viveza propio de la fantasía oscura, pero con la voz propia del East Side de Los Angeles. Y con la misma vehemencia y precisión ha tenido a bien responder a nuestras preguntas en las que habla de Sunny Pascal con su dos novelas, de uno de sus grandes libros de cómic, o de su más reciente libro El diablo me obligó, donde hace su aparición estelar el muy combativo Elvis Infante.

Texto: José María Sánchez Pardo
Fotografías: cedidas por el entrevistado, por la agencia SalmaiaLit y por la editorial Salto de Página


¡Haghenbeck, no paras de sorprendernos!


Usted empezó como historiador, trabajó para la televisión y escribió comics. ¿Cómo es que acabó escribiendo novelas?

Realmente empecé escribiendo comics de manera profesional. Siempre tuve el placer de la escritura y constantemente escribía para suplementos estudiantiles. Más que historiador, soy lector. Pero por más que indagué no había ninguna profesión que te pagaran por leer libros. Así que tuve que buscar algo similar... En general, me gusta narrar cosas, sin importar el medio: cómic, novela, cuento, guión. Pero me di cuenta que la novela es el medio más completo para hacerlo. Fue como el salto natural de los cómics a los libros.


¿Qué autores le han gustado y/o influenciado a la hora de escribir?

La lista es interminable, y depende de cada época de mi vida. Creo que eso sucede a todos: tus favoritos no son los mismos que hace 10 años. Pero existen algunas constantes: Henry Miller, aunque se nota muy poca influencia en mí, Neil Gaiman, que a veces es latente, Alejandro Dumas escribió mi novela preferida, Los tres mosqueteros. Chandler, Hammett... Millhauser, ganador del Pulitzer, casi no reconocido...

Aquí desde luego Raymond Chandler es más que obvio. Amo a Chandler (mucho más que a Hammett). Lo considero uno de los mejores escritores norteamericanos del siglo XX. Incluso, arriba que Hemingway. Posee esas maravillosas metáforas en su estilo, que son únicas.


la nacionalidad de Sunny es Hollywood;
 todos ellos viven en otro mundo


¿Cómo se le ocurre la idea de Sunny Pascal?

Cuando vivía en Puerto Vallarta, me hice muy amigo de el escritor William Reed, quien fue biógrafo de John Huston y Weissmuller. El me motivó a dejar de escribir cómics y tratar con la prosa. Al mismo tiempo, mi gran amigo, el escritor Bernardo Fernández, me recomendó escribir una novela policiaca. Decidí tomar las cosas que me gustaban y crear mi personaje: cine, cócteles y la cultura de los 60s. Era importante que hablara español e inglés, para poder escribirlo todo a sus ojos. Y ligeramente rebelde, por ello beatnik. Fue como un cóctel, metiendo todo en un mezclador. La idea de ubicarlo en La noche de la Iguana, me la dio el mismo Reed, al narrarme la anécdota de las pistolas de oro.


Un trago para el camino


La condición de demediado de Sunny pascal, medio gringo, medio mexicano, ¿qué peso o qué aporta a la novela?

Ya que estaba pensado escribirlo en primera persona, para mí era importante tenerlo todo en un idioma, en este caso, español. Pero es porque él entiende todo. Con eso me libró del problema del idioma. Pero también le da un ojo crítico especial, pues un personaje que no es lo uno ni lo otro. Se siente con libertad de opinar, ya que no pertenece a ninguna de las dos culturas. Creo que la nacionalidad de Sunny es Hollywood, todos ellos viven en otro mundo.


En las novelas de Sunny Pascal aparecen numerosos personajes reales, sobre todo del mundo del cine, como John Houston, Richard Burton, Ava Gardner, Johnny Weismuller, Anne Margret, o Frank Sinatra. ¿Cuál es su relación con ellos?

Sunny antes que nada es un sobreviviente. Sabe que nunca dejará de ser el último en la pirámide de Hollywood, por eso usa el sarcasmo como escudo. No se deja impresionar por las estrellas, y juega con ellas como un chihuahua que ladra a un enorme Mastín. Creo que eso es Sunny, un Chihuahua bravo.


El sarcasmo como escudo


El escenario de estas novelas es la playa, el mar caliente, los cócteles, la cultura tiki y la surfera. ¿Por qué eligió estos escenarios y cuál es su relación con ellos?

Supongo que la primera porque vivía en ese ambiente y me gustaba. Iba a mi trabajo con camisa floreada y pantalones cortos. Pero me di cuenta que la playa paradisíaca de México es un cliché para los americanos. Entonces perduró en cada libro y el mar posee una presencia importante. Y otro factor es el cine, en ese ambiente de placer, de relajación. Inclusive en el tercero, que acabo de terminar, que sucede en Almería, España, aunque no es la típica playa de palmeras, está el océano como personaje.


Las dos novelas se sitúan en los primeros años sesenta. ¿cómo es que elige este momento de la historia del cine?

Todas las aventuras de Sunny suceden en un lapso de 1964 a 1969. La primer fecha es el asesinato de Kennedy. El ultimo, la llegada al hombre a la luna. Creo que es cuando el mundo era aún inocente,  lo blanco y negro se convierte a gris. Se termina el sueño americano... Pero son películas o momentos emblemáticos: la relación de Burton y Taylor, Frank Sinatra y la Mafia, Sergio Leone... Inclusive en los cuentos son momentos claves: Disney, Cantinflas, Rocío Durcal, etc.


Una presencia permanente en las novelas es la poderosa industria cinematográfica de Hollywood. ¿Qué piensa de ella? ¿Fue una fábrica de sueños o un devorador de gentes e ideas?

Sí, creo que es el emporio de los sueños. Lo sigue siendo al ver las filas de personas para ver la ultima de Batman... Pero como todas las cosas creadas por el hombre, es corrupta, sucia y despiadada. No muy distinta a la Política o la Religión.


Suponiendo que su aficion a la bebida y a colocarse en situaciones extremadamente peligrosas, ¿en quien cree su autor que se hubiera llegado a convertir en los ochenta Sunny Pascal?

Sunny es un hippie que vive en una choza en Venice Beach con dos perros. Si van a un bar que está en la calle 10, lo podrán ver beber margaritas a las doce de la mañana. Es el de la larga barba blanca...


Existe un relato no publicado en España, en que aparece Cantinflas. ¿Nos puede hablar de él?

Hay varios cuentos de Sunny que han aparecido en diversos medios. El de Cantinflas me gusta pues es el primero que sucede totalmente en México. Tiene guiños de otro personaje que creé para un comic de Supermán; Hay otro que es guardaespaldas de Sammy Davis Jr; uno con la escritora Anais Nin; y mi preferido, cuando trabaja para los estudios Disney en la búsqueda de la ultima cinta de Walt Disney. Espero todos juntarlos en un solo volumen.


Hemos oído por ahí, que la siguiente entrega de Pascal transcurre en un rodaje de una película de Sergio Leone en Almería. Por favor, cuéntenos de qué va y qué famosos aparecen en esta ocasión, y cómo es que deja los USA y se viene a España. ¿Le ha costado mucho documentarse de la época?

Sunny la sufre con la policía franquista. Casi la palma. Pero... Bueno, no voy a decir spoilers. En efecto, está terminada. En revisión. Encontré mucha información, en especial de las obras de Carlos Aguilar, que conoce el tema perfecto. Me costó más trabajo encontrar el sabor de la España de los 60s, pues aún no despertaba al turismo totalmente. Creo que quedó muy divertida. También el personaje de Luis Buñuel es muy importante en la historia... Espero les guste a los lectores. Se llamará La Muerte Tenía un Trago(desde luego).


Por unos pocos dólares más

Hemos tenido la ocasión de leer Un mexicano en cada hijo te dio, un cómic en el que habla de muy diversos personajes de la historia de Mexico. ¿Cuál es la historia de la gestación de esta obra, y cuáles son las historias que más le gustaron?

Esa obra es la recopilación de cientos de apuntes que hice durante años para mis ideas de los libros. Algunos datos ya han sido vaciados en ellos. Un amigo, al verlos, me dijo que hiciera algo con esa investigación de los personajes. Pensé que un cómic así podría funcionar. La manera en que los escogí fue sencilla: son personajes que me interesaban. Punto.


Montones de personajes


Cómo catalogar El diablo me obligó… ¿thriller, aventuras, fantástico, terror…?

Aún no lo sé. He leído unas críticas y siento que los reseñistas se sienten nerviosos por que nos saben dónde colocarlo. Hay un género en las letras inglesas que creo es el que mejor le acomoda: Dark urban fantasy... Fantasía urbana oscura. Algo así. Sucedió igual que con Sunny, metí en una licuadora las cosas que me gustaban: terror, Tarantino, Chandler, Barker y mucho humor. Creo que es el libro que define mejor mi estilo, mis gustos.


¡Vibrante y tremendo!


Sobre el aspecto de Elvis infante afirma: “Traía el pelo envaselinado, hacia atrás, sin ser demasiado largo para recogerlo en una coleta, pero tampoco tan corto para pedir trabajo. Vestía una camiseta sin mangas, con la leyenda Bush is mierda. Los amplios pantalones estaban metidos en un par de botas del ejército norteamericano. Para no dejar dudas, un par de tabletas de identificación militar colgaban de su cuello. Peleaban por sobresalir con una cruz de granate rojo en plata”. El aspecto y el atuendo, como eran las guayaberas y pantalones negros con sandalias de Pascal, ¿definen a sus personajes y su actitud ante el mundo?…

Sí, me han desenmascarado. Nunca explico físicamente a mis héroes. No hay ninguna definición de Sunny Pascal tampoco, al igual que la de Elvis. Es por que estoy seguro que el lector se los imaginará mejor que yo. Ellos siempre poseen mejor imaginación.
   

¿De dónde sacó la idea de la profesión de Diablero?

Okey, esa sí no es mía. Es del artista gráfico Edgar Clement. El mejor narrador de cómics de México. Lo platicó una noche en Monterrey, de ahí la tomé. Él ya tiene un personaje que cazaba ángeles, ahora la idea era usar uno que cazara diablos.


el mal no posee nacionalidad,
 los diablos tampoco


En esta novela, cambia el escenario, se pasa de ambientes playeros a los duros y polvorientos del East Side de Los Ángeles o las montañas de Afganistán. ¿Cómo es este cambio y si hay alguno más reseñable?

Lo que no me gustaba de la obra de Clement, es que fuera con un clavado carácter local. Como si lo sacaras de México, dejara de tener validación. Lleno de referencias que alguien que no esté empapado de la cultura mexicana, no podía distinguir. Por eso deseé platicar una historia que se paladeara internacional, global. El mal no posee nacionalidad, los diablos tampoco. Había leído una serie de documentos sobre la guerra de Afganistán, y cuando me enteré de que eran llamados Diablos Azules los marines que ahí pelaron, uní dos más dos... Es donde  nació el primer concepto religioso de ser maligno: diablo.


Si la ciudad de Los Ángeles es lo más alejado del cielo de Dios, entonces East Side es el mismo culo del diablo. Al menos, una de sus almorranas. ¿Nos puede hablar de tan cruenta descripción y de tan terrible lugar?

Poseo una relación amor–odio con Los Ángeles desde niño. Es una ciudad impresionante, enorme, con una multicultura maravillosa. Pero al mismo tiempo, seamos sinceros, es horrible: es un monumento al mal gusto, a la polución y a la comida chatarra norteamericana. Si iba a escribir de cazadores de Diablos: ¿qué mejor lugar que el lugar de ángeles?


En la novela se cita a Oscar Wilde: “Nosotros somos nuestro propio demonio, y nosotros hacemos de este mundo nuestro infierno.“ ¿Hasta qué punto esta frase marca la novela?

Creo que de todas las frases que aparecen, esta define mejor el libro: en este, los malos no son los diablos. Esos son monstruos ciegos, animales. Los verdaderos demonios son los humanos. Desde luego que el Diablo existe: véanse en el espejo.


En este libro usa distintos recursos estilísticos, como las crónicas periodísticas. ¿Cuál es la función de estos recursos narrativos?

Me gusta ir saltando de voces, de estilos de narración, como si estuvieran apoltronado en tu sala cambiándole a la televisión, saltando de canales de deportes, noticias y comedias. Algo así traté de usar. Es un ejercicio que siempre ocupo en todas mis novelas. Ya sean los cócteles, las pinturas de una exhibición o las crónicas.


todos los países poseen
 dos culturas: la local y la global


En los libros de Sunny, en el cómic citado, y en El diablo... hay siempre una crónica histórica. ¿Es por su formación como historiador, o tienen una presencia por sí mismos?

Me gusta la Historia. Creo que sirve para cimentar las narraciones, como los desniveles de un terreno donde se construirá un edificio. Son referencias, lo vuelve reconocible. Puesto que en una novela todo debe sonar creíble, a diferencia de la realidad.


En esta novela la lengua usada, ¿es la lengua franca hispano-gringa de Los Ángeles?

Si, hay bastante de ella. Pero creo que un Haghenbeck al 80% también.


En una escena que transcurre en una cueva de Afganistán, nos encontramos a un grupo de talibanes con un póster de Rocky  y viendo en la tele una copia de Grease. ¿Ironía mordaz o documento histórico?

Creo que eso es una teoría que tengo: que todos los países ya poseen dos culturas. Una, la local, que es propia de nuestro entorno. Cosas que solo sabemos los que ahí lo habitamos. Pero al mismo tiempo, ya existe una cultura global, más allá de las inclinaciones políticas o religiosas: Puedes estar en Moscú, Tel Aviv, Honduras o Japón y platicar del final de Lost o del chiste de Friends. Todos lo han visto. Es la cultura del mundo.


La iconografía y ritos de sus seres diabólicos se refiere a muy diversas culturas de todo el mundo y de diversas épocas. ¿Por qué esa variedad y cuáles han pesado más a la hora de elegirlos?

Soy agnóstico, en algo tenía que representarme, ¿no?... Pensé que con la globalidad era absurdo solo ocupar un rito, teniendo a la alcance cualquiera. Es una manera pragmática de enfrentar al demonio.


¿Con cuál de los múltiples seres diabólicos que aparecen en su libro se queda, o le gusta más, o se le hace más simpático…?

Tal como lo dice Elvis: la cubana que se llevó a su papá. Las mujeres pueden ser más bravas que el diablo.


¿Habrá más aventuras del diablero Infante?

No lo sé. Siempre lo escribí como un solo libro, dejándolo abierto, ya que es universo colectivo junto a los libros de Edgar Clement. Algo parecido a lo que hizo Lovecraft con sus deidades.  Elvis es muy buen personaje. Quizás regrese, pero no se cuando.


Y esta última pregunta, que se nos ha pedido encarecidamente…. F. Haghenbeck/Sunny Pascal con quién se queda: ¿con Anne Margret o con Ava Gardner?

¿Solo puedo una?... Opinó igual que el rey: Ann Margret.



Esta entrevista se llevó a cabo mediante cuestionario vía e-mail, el 7 de Enero de 2013. Queremos agradecer por su ánimo, contactos y material gráfico a Silvia Fernández de Roca editorial, a Bernat Fiol de la agencia SalmaiaLit, y especialmente a Pablo Mazo de la editorial Salto de Página. 

Ojo de lagarto. Bernardo Fernández


Una carrera imparable: ¡la búsqueda de un tesoro!

Como las grandes epopeyas...
En las orillas del lago Bangweulu, en el Congo, un cazador de animales se da de bruces con una bestia, que se consideraba mitológica... pero que puede ser capturada y mostrada al mundo. Así se inicia un relato de aventuras en el que la codicia, el amor por la tradición o el mero afán de fama y protagonismo llevará hasta Mexicali, una ciudad fronteriza con los EE.UU. a un variopinto grupo de personajes y buscavidas, desde un traficante chino de alcohol y drogas, a un comerciante de animales exóticos, pasando por un curandero charlatán con su extraño hijo, o un agente del káiser alemán... Y todos ellos tienen que adentrarse en un laberinto subterráneo, dónde pretenderán encontrar una maravilla de la Naturaleza, pero ello pondrá en serio peligro sus vidas. Historia trepidante, con el fuste y el tono bravo de las grandes epopeyas, con un español rotundo y resonante, con la solidez que le dan los mexicanos al relato, y que resulta perfecto para una historia de aventuras, dónde la búsqueda de un tesoro se convierte en una carrera implacable para sus participantes, y donde lo maravilloso convive con la más dura realidad, sin estridencias ni necesidad de usar efectos especiales, mostrando nuevas posiblidades para el relato de aventuras, con toques de thriller, y aroma de fantástico. Una estupenda novela.

Salto de página, 2012
José María Sánchez Pardo

El diablo me obligó. F. G. Haghenbeck


La vitalidad y la violencia se muestran en sus más variadas facetas

¡Vibrante y tremendo!
Elvis Infante tiene una ocupación ciertamente peculiar: la de diablero, cazador de demonios, ángeles caídos y otros seres sobrenaturales, destinados a variopintos destinos. Ésta no es una ocupación plácida ni tranquila, y además, le relaciona con sujetos de inquietantes intereses. Al recibir un encargo, aparentemente habitual, se verá involucrado en un fregado en el que no sólo su vida, sino su alma se ponen en gravísimo peligro. Y todo esto contado en presente en el East Side de Los Ángeles, ese enorme ghetto de mejicanos en los EE.UU. cuya lengua y cultura satura cada una de las líneas de este relato, y con el recuerdo de las aventuras del protagonista en la guerra de Afganistán, en la que se dedicó a luchar en las cuevas de las montañas, persiguiendo talibanes, y descubriendo, como tantos otros en épocas pretéritas, que ese laberinto de cavernas es una de las puertas del infierno. Los términos vibrante y tremendo resultan las líneas motrices de una narración intensa, trufada de variadas fuentes culturales, y donde la vitalidad y la violencia se muestran en sus más diversas facetas, proponiéndonos una variada panoplia del horror y sus maravillas. Y todo esto con un español mestizo, lleno de matices y con una fuerza que pocos escritores logran alcanzar. Un tremendo libro.

Salto de página, 2012
José María Sánchez Pardo

Cannonwood. Pablo G. Naranjo

  Epopeya sobre la Cannon, que encumbró mitos como Chuck Norris o Michael Dudikoff Agilidad, acción, cinefilia desatada  y una concatenación...