Relato ultracorto de Roberto Malo, el más -y mejor- cuentista de la banda
Tras tener varios sueños eróticos con King Kong, la mujer, algo turbada por la experiencia, busca una interpretación de semejante desvarío. Un día, por fin, cae en la cuenta: está enamorada del portero de la discoteca a la que va.
Pero, ¿era rubia?
ResponderEliminarRubia, sí, pero de bote.
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