Crónica sentimental en verde oliva
Flamante ganadora del Planeta
Como todo el mundo sabe, La marca del meridiano, última andanza de
la benemérita pareja de sabuesos parida por Lorenzo Silva, es la
flamante ganadora del último Premio Planeta.
Una obra que vuelve a teñir de negro el centro del universo
editorial, como ya hicieran en 1979 Los mares del sur, del
archiconocido Vázquez Montalbán, y en 1984 Crónica sentimental en
rojo, del más clásico, pero menos popular, Francisco González
Ledesma.
Y es que, indudablemente, las novelas protagonizadas por el brigada
Bevilacqua y la
sargento Chamorro son una de las series con más fundamento del
panorama patrio actual.
Octubre de 2011. Las redes sociales están que arden, porque los libios
han prendido a Gadafi y ETA ha declarado el alto el fuego, cuando un
cadáver aparece colgado en medio de ninguna parte.
Nada especial, si el interfecto no fuera el antiguo mentor de
Bevilacqua, y todo apunte a que se trata de un ajuste de cuentas.
Una entrega que devuelve el tono desenfadado a la serie, tras el
cáustico paréntesis de La estrategia del agua (2009), reuniendo
temas, tramas y hasta personajes ya conocidos, como la prostitución y
la corrupción policial, un finado con doble vida o la ciudad condal,
al tiempo que supone un necesario punto de inflexión, gracias al
epílogo en que el guardia desnuda su alma ante el lector, que al fin
comprende la proverbial blandenguería del verderón, tan criticada por
los aficionados.
Aficionados (por mí, por todos mis compañeros y por mí el primero) entre
los que yo mismo me incluía, ya que después de más de una década
siguiendo la estela del tricornio de Vila, las muchas y nigérrimas
lecturas a lo largo de estos años, me habían distanciado del principal
culpable (así de puta es la vida) de que me convirtiera al catecismo
negro, por antojárseme su estilo demasiado artificioso y
políticamente correcto.
Y digo me incluía, porque la sexta me ha recuperado para la caballería
verde oliva, reconvirtiéndome (por largo tiempo, espero) en fiel
seguidor del cuerpo.
Así que, si no saben que pedir a los reyes, aprovechen, que esta vez
Lara ha dado en el clavo.
Ya tocaba.Planeta, 2012Compra en Estudio en EscarlataSergio Vera Valencia
La marca del meridiano. Lorenzo Silva
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