Querido BudBob, sirva la presente como demostración pública de envidia. Porque hay que ser profundamente libre para atreverse a perpetrar una novela como ésta. Extremadamente propio para no dejarnos nunca ir por delante de la historia. Rabiosamente listo para empezar rápido y acabar pronto. Libidinosamente astuto para inflamar nuestros básicos sueños masculinos. Y Malamente Roberto para ser fiel a tus finales. Te rindo pleitesía a ti, a tu ilustrador y a tu editorial: BudBob, Abraham y Nalvay, hombres libres, hombres libro.
Fernando Cámara
¡Cómo me ha gustado esta reseña! En corto espacio se comenta exactamente lo esencial. La novela lo merece, sí señor. Saludos.
ResponderEliminar